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viernes, 2 de octubre de 2015

Los secretos del Titanic: una exposición permite "meterse" en el mítico barco

Reprodujeron sus pasillos y camarotes. También exhiben 200 objetos rescatados del naufragio, incluido el collar que inspiró a James Cameron para su premiada película. 


Viajar en el tiempo es lo que propone Titanic - The Exhibition, la muestra con más de 200 objetos del famoso trasatlántico de trágico destino que hoy abrió sus puertas en el centro de Madrid. Ya recorrió varios países y va a permanecer en la capital española hasta el 6 de octubre.
Más que una mera visita, ofrece la experiencia de trasladar al visitante hasta 1912, cuando los viajes para cruzar el Atlántico se hacían por mar y duraban varios días, cuando la palabra América era sinónimo de un mundo lejano y tierra de oportunidades y cuando la diferencias sociales se remarcaban en un buque con la división en clases de los camarotes.

(Titanic The Exhibition / Maqueta)
(Titanic The Exhibition / Camarotes)

En aquella época fue todo un acontecimiento la construcción del Titanic, que nacía como el crucero más imponente y rápido de la historia, con capacidad para más de 2.000 pasajeros y 800 tripulantes. Todo un hito con el que acabó en su primer viaje un iceberg a la deriva, en una fría noche de abril. "El Titanic, el barco más famoso de la historia, sigue fascinando porque abarca los aspectos de toda la vida, nos identificamos con la historia de las personas que viajaron en él", explica el historiador sueco y comisario de la exposición Claes-Göran Wetterholm, que desde 1960 se dedica a la historia del trasatlántico.
 
Para hacer más vívida la experiencia, de cada objeto expuesto se narra -a través de una audioguía- la historia que lo llevó hasta la muestra. Así, se puede encontrar el collar de Kate Phillips, en cuya historia de amor se basó James Cameron para rodar Titanic, una de las películas más taquilleras de la historia y que, según Wetterholm, "es la mejor película sobre lo que no ocurrió" en el buque.
(Titanic The Exhibition / La joya original que inspiró la historia)
Kate Phillips era una joven de 19 años que trabajaba en una tienda en Reino Unido y se enamoró del dueño del negocio, un hombre de 47 años. Ambos decidieron irse a vivir a Estados Unidos para evitar comentarios sobre su unión y viajaron con nombres falsos. Ella consiguió salvarse, pero él murió. El collar que él le regaló en señal de amor fue lo único que salvó, junto con una billetera y las llaves del baúl de su equipaje. 
Esos tres objetos se pueden ver en la muestra junto con una foto de Phillips y su hija, que nació 9 meses después de la travesía. El baúl, sin embargo, sigue en el fondo del mar. Aquella trágica historia sirvió de inspiración a Cameron para su célebre película, aunque la modificó completamente para reforzar el drama romántico entre Kate Winslet y Leonardo DiCaprio.
(Titanic The Exhibition / Pasillo del barco)
Otro de los objetos que se puede contemplar es el smoking de Víctor Peñasco, uno de los pocos españoles que viajaba en el mítico trasatlántico. En aquel entonces, el madrileño era uno de los hombres más ricos de España, asegura Wetterholm. La travesía en primera clase a Nueva York formaba parte de su viaje de novios que tenía previsto realizar durante un año. Su madre le había advertido que no viajara por mar y, para hacer creer que seguía en París, dejó escritas numerosas postales que tenían que ser enviadas desde la capital francesa. Peñasco falleció y su esposa se salvó.
                      (Titanic The Exhibition / Anillo original de la pasajera Gerda Lindell)

(Titanic The Exhibition / Objetos originales)

La muestra reproduce a lo largo de 1.500 metros cuadrados camarotes de primera clase, así como de tercera clase. Wetterholm recuerda que es un error creer que esta última clase viajase gente pobre, pues las ocho libras esterlinas que costaba el pasaje suponía el alquiler de una vivienda durante todo un año. Muchos de los pasajeros en estas habitaciones más modestas eran profesionales que ahorraron durante años para iniciar una nueva vida en el continente americano.
Titanic The Exhibition / Cabina Marconi)
(Titanic The Exhibition / Camarote)
Con estos objetos ligados a sus historias personales se buscó además discernir entre la historia real y la leyenda. Según Wetterholm, se publican cada semana libros sobre el barco, del que se han rodado películas, documentales, e incluso ha inspirado una ópera. "El Titanic es tan importante porque nos identificamos con las historias de las personas que viajaron en él. Mientras el hombre siga navegando, se seguirá hablando del Titanic", dijo. Y lo que prometió la compañía naviera, White Star Line, se ha convertido en realidad: el Titanic es insumergible.
Fuente: DPA

viernes, 18 de septiembre de 2015

La historia secreta del violinista del Titanic

Los secretos del gigantesco trasatlánico.John "Jock" Hume murió a los 21 años, tocando hasta el final. Su nieto, fascinado con la historia, se llevó una sorpresa al investigar la vida de su abuelo.


El Titanic se hundió arrastrando al fondo del océano muchas historias y secretos. Más de un siglo después del trágico naufragio, uno de esos misterios acaba de salir a la luz: la vida oculta del violinista del gigantesco trasatlántico, John Law "Jock" Hume, quien tocó hasta el final junto a la banda del barco.


Jock Hume tocó entre los gritos y el llanto de chicos y grandes que sabían que estaban a punto de morir. La orquesta de ocho hombres interpretaba las últimas canciones de su vida para unos pasajeros que no se salvarían. Hume era el más joven de la banda. Su última canción fue “Más cerca de tí, señor”.


Movido y fascinado por esta triste historia, el nieto de Hume,Christopher Ward, decidió investigar más sobre la vida de su abuelo y su trágico final cuando apenas tenía 21 años, dejando atrás a su noviaMary Costin, embarazada.


Lo que su nieto nunca esperó encontrar era que su abuelo tenía una vida paralela. Otro hijo, otra mujer. Una mujer negra, a quien conoció en Jamaica.
Diez días después de que el buque fuera engullido por el mar, el cuerpo de Hume fue recuperado y transportado a Canadá para darle sepultura. Sus restos helados aparecieron junto a los del director de la orquesta, Wallace Hartley, y a los del violonchelista John Clarke.

Según afirma el propio Ward en un reportaje escrito para el “Daily Mail”, nunca había sabido mucho de la vida de su abuelo hasta que, casi por casualidad, se contactó con un coleccionista de objetos del Titanic. Este poseía algunos documentos oficiales en los que se hacía una relación con aquellas personas que se habían beneficiado de una pensión tras la muerte de uno de sus familiares en la tragedia. Tras revisar las páginas, el escritor encontró el nombre de Mary Costin y el de otra mujer desconocida: Ethel McDonald, ambas receptoras de una cantidad considerable por la muerte de Jock Hume.

El documento mostraba que cada tres meses se depositaba esa suma en el Banco Colonial de Kingston, en Jamaica. Unas cuantas preguntas más, llevaron a Ward a atar cabos.


El violinista había viajado en la Navidad de 1910 a Jamaica, donde había tocado durante tres meses en un el Constant Spring Hotel, antes de aceptar el trabajo en el Titanic. Era muy probable que hubiera tenido una aventura con Ethel. Gracias a la ayuda de Donald Lindo, un genealogista de la zona, Ward supo que la mujer era la camarera del restaurante del hotel.
Además, Lindo le obsequió un documento de gran valor: la partida de nacimiento de un niño con fecha del 2 de noviembre de 1911, llamado Keith Neville McDonald.

Animado por todos aquellos datos, Ward se decidió a viajar al antiguo hotel que, con el paso de los años, se había convertido en un colegio. Llegó sin saber qué buscaba realmente, pero el destino lo terminó ayudando de nuevo cuando, tras hablar con varias de las jóvenes en el lugar, una de ellas le informó que se llamaba Gabi Hume y que su abuelo había sido uno de los músicos del Titanic. Sin pretenderlo, había hallado a un familiar, y el final del misterio.



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